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Recitando un poema a Madeleine

La nieve y el frío de este invierno descubren los tesoros escondidos de nuestra parcela de puerros coles, lombardas, brócoli…y entre ellas sobresale nuestra hermosa y querida Madeleine, una coliflor que junto a otras, ha hibernado 90 días desde que fue plantada, esponjosa y tersa, blanca como la leche y sabrosa por su sabor, textura y olor. Ahí ha aguardado ella el paso del inverno transformando carbohidratos con sus hojas enervadas desplegadas al viento y a través de sus raíces. Un regalo de la naturaleza que esperó sin impaciencia.